Compositora emocionada entre bambalinas mientras miles de personas cantan en un estadio la canción que escribió

Quién Escribe Realmente los Éxitos Latinos

A finales de los años noventa, en Puerto Rico, Gilberto Santa Rosa tomó el casete de una canción que no era para él y anunció que se la llevaba. Muchos éxitos de la música latina los escriben compositores como Omar Alfanno, Edgar Barrera o ELENA ROSE, autores que crean canciones para que otras voces las hagan famosas.

La escena la han contado sus propios protagonistas, y resume un oficio que casi nunca llega a las portadas. Mucho se ha escrito sobre los secretos de grabación de los hits latinos, casi siempre desde el lado de quien canta. Esta vez la mirada se detiene un paso antes: en quien escribe, esa figura que suele quedar fuera de la foto aunque su nombre aparezca, en letra pequeña, en cada lanzamiento.

Antes de conocer a esas plumas, puedes poner a prueba cuánto sabes de las voces que las hicieron famosas.

El recorrido abarca más de un siglo de canciones. Pasa por una mexicana que llegó a dirigir una orquesta de hombres en Nueva York, por un compositor español que compartía la firma con su esposa bajo un seudónimo, por un odontólogo panameño que cambió la clínica por la guitarra, por un chico de la frontera entre Texas y Tamaulipas que empezó sirviendo café en un estudio de Miami y por una joven de padres venezolanos que pasó años callada en una sala de grabación antes de que el mundo escuchara su voz.


El Casete Que Cambió de Dueño

Omar Alfanno nació en Santiago de Veraguas, en Panamá, y durante un tiempo su futuro apuntó a otra profesión. Se graduó como cirujano dentista siguiendo el ejemplo de un tío odontólogo que ya le tenía preparada una clínica. Cuando le anunció que se dedicaría a componer, la noticia fue un golpe para su tío: significaba renunciar a lo seguro para salir con una guitarra a buscar su destino, como lo recordó el propio Alfanno.

La apuesta salió bien. Sus canciones terminaron en las voces de Marc Anthony, Gilberto Santa Rosa o Jerry Rivera, y su firma quedó ligada a la salsa romántica, ese estilo que convirtió las penas de amor en música para bailar.

La canción que tenía otro destinatario

A finales de los noventa, Alfanno escribió «Que Alguien Me Diga» pensando en Ángel López, la voz principal del cuarteto puertorriqueño Son by Four. Roberto Sueiro, que viajaba con Gilberto Santa Rosa a Nueva York para negociar un contrato, le cantó el estribillo durante ese viaje, y el gancho no se le borró de la cabeza al cantante: apenas volviera a Puerto Rico, iría a buscar esa canción.

Lo que ocurrió después lo han contado los dos lados. Según Ángel López, Alfanno tenía el casete en el bolsillo cuando Gilberto Santa Rosa llegó y reclamó la canción como propia. El salsero coincide en lo esencial: con los primeros acordes se levantó, tomó el casete y se disculpó con los jóvenes del grupo con una frase de veterano: «estas canas se respetan».

«Que Alguien Me Diga», incluida en el álbum Expresión, se convirtió en una de las canciones más identificadas con Gilberto Santa Rosa, aunque Omar Alfanno la había escrito pensando en la voz de otro cantante.

El reemplazo que nadie había pedido

Alfanno no podía dejar a Son by Four con las manos vacías y les escribió otra canción. Se llamó «A Puro Dolor». Ángel López, que todavía lamentaba la que se le había escapado, no quedó convencido al principio; con los años la definió como un mal necesario en su carrera.

Ese «mal necesario» terminó haciendo historia en las listas: pasó 20 semanas en el número uno de Hot Latin Songs de Billboard, una marca que resistió hasta que «La Tortura», de Shakira, la superó en 2005. La revista terminó ubicándola en la cima de su ranking latino de toda la década de 2000, y la canción tuvo incluso una versión en inglés, «Purest of Pain».

«A Puro Dolor» nació para reemplazar una canción que se le había escapado a Son by Four y terminó encabezando el ranking latino de Billboard de toda la década de 2000.

🔥 Dato curioso: el autor del mayor éxito latino de aquella década no lo considera su mejor obra. Alfanno sostiene que su canción más grande es «Conciencia», grabada por Gilberto Santa Rosa: el mismo cantante que se había quedado con aquel casete.

Que una canción termine lejos de quien la imaginó no es una rareza de los años noventa. Ocurría igual a comienzos del siglo XX, cuando los boleros viajaban en partituras y en discos de pasta.


La Mexicana Que Escribía Boleros en Nueva York

En 1916, María Grever se instaló en Nueva York y desde allí construyó una carrera poco común para una mujer de su época. Dirigió una orquesta integrada por hombres, fundó su propia editora musical, promovió a artistas mexicanos en el extranjero y hasta creó un método para aprender español a través de la música.

Mientras tanto escribía boleros que cruzaron fronteras, como «Te Quiero, Dijiste», «Alma Mía», «Así» o «Volveré», piezas que forman parte del gran cancionero romántico del bolero. Sus melodías pasaron por voces de muchos países y épocas, de José Mojica y Libertad Lamarque a Javier Solís, Luis Miguel o Natalia Lafourcade, pero su nombre casi nunca ocupó el centro del escenario.

Su trabajo tampoco se limitó al bolero. Compuso música para grandes estudios de cine de Hollywood, llegó a escribir un musical de Broadway y dejó un catálogo que se calcula entre 800 y 1000 canciones, una cifra difícil de precisar para una obra que se extendió durante unas tres décadas.

Una canción, dos idiomas y una autora en segundo plano

El caso más curioso de su catálogo es «Cuando Vuelva a Tu Lado». Con una letra adaptada al inglés se convirtió en «What a Diff’rence a Day Makes», y la grabación que hizo Dinah Washington en 1959 fue premiada con un Grammy.

Después, «What a Diff’rence a Day Makes» pasó por las voces de Sarah Vaughan, Aretha Franklin, Tony Bennett y muchos otros, y es probable que buena parte de esos intérpretes nunca haya oído mencionar a su autora. Es el destino de tantos compositores: la canción viaja por el mundo y el nombre se queda en los créditos.

Grever, al menos, firmaba con su propio nombre. En España, décadas más tarde, una coautora de grandes clásicos de la balada eligió firmar con un nombre que no era el suyo.


La Firma Que Venía de Bach

Manuel Alejandro, compositor nacido en Jerez de la Frontera, está detrás de canciones que Raphael, Rocío Jurado o José José convirtieron en clásicos. Muchas llevan dos firmas. La segunda es Ana Magdalena, el seudónimo con el que su esposa, Purificación Casas, figuró como coautora de títulos como «Se Nos Rompió el Amor», «Ese Hombre» o «Como Yo Te Amo». El nombre lo eligió él, en recuerdo de Anna Magdalena, la segunda esposa de Johann Sebastian Bach.

La pareja estaba unida desde 1964, y esa sociedad, sentimental y creativa, duró más de cinco décadas. Aun así, durante años muchos oyentes vieron el nombre de Ana Magdalena junto al de Manuel Alejandro sin saber quién estaba detrás.

La primera oyente

Purificación Casas era mucho más que un nombre en los créditos. Manuel Alejandro contaba con su visto bueno cada vez que terminaba una canción al piano, y ella fue también su gran musa: «Yo Soy Aquél», el tema que Raphael defendió en Eurovisión, nació pensando en ella.

Algunas canciones de la pareja, además, cambiaron de voz antes de encontrar la definitiva. Manuel Alejandro contó que «El Amar y el Querer» no la había escrito para José José, sino para sí mismo. Fiel a esa idea, el propio autor la grabó en un disco que salió en 1974. Después, la canción llegó a manos del cantante Rudy Márquez, que la versionó en 1975, y dos años más tarde José José, «el Príncipe de la Canción», la hizo suya hasta convertirla en uno de los temas más asociados a su voz. Con los años llegaron voces tan distintas como Cristian Castro o José Luis Rodríguez, «el Puma». Cuando Purificación Casas murió, en 2021, la Sociedad de Autores y Compositores de México la despidió citando un verso de esa misma canción.

José José grabó «El Amar y el Querer» en 1977, dos años después de la versión de Rudy Márquez, y la convirtió en uno de los emblemas de su discografía, aunque Manuel Alejandro la había escrito pensando en sí mismo.

La siguiente pluma de esta historia aprendió el oficio de una manera mucho menos solemne: sirviendo café.


El Pasante Que Se Atrevió a Decir «No Me Gusta»

Edgar Barrera nació en McAllen, Texas, y creció entre ese lado de la frontera y Miguel Alemán, en Tamaulipas. Crecer entre dos culturas, ha explicado, le enseñó lo que después aplicaría con cada artista: adaptarse a su mundo. Su padre era músico de cumbia, pero la revelación llegó de un tío: su nombre figuraba en los créditos de un disco de Elvis Crespo, y el chico entendió que se podía formar parte de la carrera de un artista sin ser el artista.

Lo aceptaron en Berklee, pero no tenía cómo pagarla. Le escribió entonces a Andrés Castro, un productor al que nunca había visto: no podía pagarle, le respondió, pero la puerta estaba abierta. En enero de 2011, Barrera viajó por carretera hasta Miami y empezó como mensajero del estudio, el que servía el café.

El día que giraron la silla

Trabajaba como pasante en los proyectos de Carlos Vives cuando un compositor veterano llegó a escribir con Castro una canción para Thalía. Como tenía 20 años, la edad del público al que apuntaba el tema, le pidieron su opinión. No sabía quién era aquel hombre y fue sincero: no le gustaba. El visitante le preguntó qué haría él y lo invitó a escribir con ellos. Esa canción, «Ojalá», fue la primera que le grabaron. El compositor veterano era Omar Alfanno, y los tres nombres quedaron juntos en los créditos.

Castro y Alfanno lo acompañaron a firmar su primer contrato editorial, y Carmen Alfanno, esposa del compositor, que había dirigido la división latina de Sony/ATV en Estados Unidos, lo orientó para que creara su propia editorial en lugar de ceder sus derechos. El odontólogo que había cambiado la clínica por la guitarra terminó abriéndole la puerta a una de las carreras más exitosas de la composición latina contemporánea.

Antes de seguirlo por hoteles y giras, mide cuánto sabes de las voces que cantan estas canciones.

Un estudio que cabe en una mochila

La primera canción que escribió con Maluma fue «Sin Contrato», y después lo acompañó de gira armando estudios en hoteles, autobuses o aviones. Con Christian Nodal nunca grabó dentro de un estudio: le bastaban una mochila con el equipo, unos cojines alrededor para amortiguar el sonido y una ventana de veinte o treinta minutos.

🎙️ Voz del compositor: Barrera aprendió estudiando las canciones de Juan Gabriel que una buena canción funciona sin importar el vestido que le pongan: Marc Anthony podía llevarlas a la salsa y Luis Miguel al mariachi, y en ambos casos seguían siendo grandes.

En enero de 2021, los números uno de cuatro listas de radio latina de Billboard —pop, ritmo, tropical y regional mexicano— fueron «Vida de Rico», de Camilo; «Hawái», de Maluma; «De Vuelta Pa’ la Vuelta», de Marc Anthony y Daddy Yankee, y «Dime Cómo Quieres», de Christian Nodal. Todas llevaban la mano de Barrera, algo que ningún otro compositor latino había logrado. Esa semana el hilo común fue un compositor, una rareza en unos récords de la música latina que suelen llevar nombre de intérprete.

Después llegó Grupo Frontera, cuyos integrantes crecieron en la misma zona fronteriza entre Texas y Tamaulipas que Barrera. El compositor coincidió por casualidad con MAG, productor de Bad Bunny, y aprovechó ese encuentro para enviarle una grabación de «un x100to»: el puertorriqueño se sumó a la canción. Con esa cumbia norteña, estilo del regional mexicano, el grupo logró su primer top 5 en el Billboard Hot 100. En 2023, Barrera fue el primer ganador de la nueva categoría de Compositor del Año de los Latin Grammy.


Los Años de Silencio de ELENA ROSE

ELENA ROSE nació en Miami en 1995 como Andrea Elena Mangiamarchi, hija de padres venezolanos, y creció entre Puerto Rico y Venezuela. Estudió periodismo, aunque los micrófonos que le interesaban no eran los de las noticias, sino los de un escenario.

De vuelta en Miami empezó a cantar en bares, restaurantes y fiestas, rodeada de músicos que habían tocado con Ricky Martin o Alejandro Sanz; ella misma considera aquellas noches su mejor escuela. Después conoció a su mentor, el productor Patrick Romantik, que la llevó al estudio y le permitió observar sesiones de composición. Así comenzaron sus años de silencio: podía estar en la sala, le dijeron, pero sin que se notara su presencia. Desde ese rincón vio a compositores como Servando Primera y Mario Cáceres dar forma a canciones como «Mayores», de Becky G con Bad Bunny.

La puerta se abrió en 2019 con «Dollar», de Becky G y Myke Towers. A partir de ahí, su firma empezó a aparecer en canciones de estilos muy distintos, y escribir para otros se convirtió en su oficio principal.

Una voz que no figuraba en la portada

Su anécdota más citada viene de Un Verano Sin Ti, el álbum de Bad Bunny. En «Party», el tema que el puertorriqueño grabó junto con Rauw Alejandro, la voz femenina que repite el título en el coro es la suya, y su participación empezó con una nota de voz que envió desde el teléfono.

Ese lugar al fondo de la canción lo conocen bien otras artistas. Karol G empezó como corista antes de convertirse en «la Bichota», y años después compartió créditos con ELENA ROSE en «MAMIII», el dúo con Becky G que firmaron las dos cantantes, la compositora y el productor Ovy on the Drums.

Cuando la compositora decidió cantar

En 2020 publicó su primer sencillo como intérprete, «Sandunga», sin dejar de escribir para otros. El giro más personal llegó con «Caracas en el 2000», junto a Danny Ocean y Jerry Di, una carta de amor a la ciudad donde crecieron los tres. La letra tuvo una colaboradora inesperada en sus primeras etapas: su hermana menor, Cristina, conocida como La Pichu, que además interpreta a Elena adolescente en el video.

Cuando la canción compitió por Canción del Año en los Latin Grammy, el nombre de La Pichu figuraba entre sus autores, junto al de su hermana.

El video de «Caracas en el 2000» recorre lugares emblemáticos de la capital venezolana, como el cerro Ávila y la torre La Previsora, y tiene a la hermana menor de ELENA ROSE interpretándola en su adolescencia.

Tres firmas para un mariachi

Las historias de Barrera y ELENA ROSE se cruzan en «Por el Contrario», la canción de Becky G con Ángela y Leonardo Aguilar. En los créditos de su nominación como Mejor Canción Regional Mexicana en los Latin Grammy figuran Barrera, ELENA ROSE y Keityn, nombre artístico del compositor Kevyn Mauricio Cruz. En esa misma edición, Barrera volvió a recibir el premio a Compositor del Año.

Los créditos de otras candidatas a Canción del Año de esa edición mostraban la misma lógica de trabajo compartido: «Según Quién», de Maluma y Carín León, acreditaba a seis autores, y «Mi Ex Tenía Razón», de Karol G, a cinco, incluida la propia cantante. Lejos de la imagen del compositor solitario ante el piano, son canciones hechas a varias manos.

En el video de «Por el Contrario», Becky G, Ángela Aguilar y Leonardo Aguilar cantan con mariachi en un paisaje desértico; la canción reúne en sus créditos a Edgar Barrera, ELENA ROSE y Keityn.


Cómo Descubrir Quién Escribió una Canción

Durante décadas, averiguarlo exigía leer la letra pequeña de un disco. En la era del streaming, los créditos están a pocos toques de distancia: Spotify muestra, desde el menú de cada canción, la información de intérpretes, compositores y productores, un dato que antes quedaba escondido en el librillo de un álbum. Esos créditos se construyen con la información que entregan los sellos, así que vale la pena tomarlos como punto de partida.

Además, algunos autores tienen una página propia de compositor a la que se llega desde esos mismos créditos. La de ELENA ROSE es un buen ejemplo: su página como compositora reúne más de un centenar de canciones escritas para otros y para ella misma, con «MAMIII», «Party» y «Por el Contrario» entre las más escuchadas.

Las bases de datos de los autores

Para una consulta más formal están los registros de las sociedades de autores. En Estados Unidos, ASCAP, BMI, GMR y SESAC comparten Songview, un buscador con autores, editoriales y datos de titularidad de más de 38 millones de obras. Es el tipo de herramienta que usan editores, sellos y productores audiovisuales cuando necesitan saber a quién pertenece una canción.

Muchos países cuentan, además, con sociedades de autores encargadas de registrar obras y administrar derechos: en México es la Sociedad de Autores y Compositores de México, la misma que despidió a Ana Magdalena, y en España cumple esa función la SGAE. Cuando los créditos de una plataforma llegan incompletos, cruzar la información con esos registros suele despejar las dudas.

💡 Glosario musical: en los créditos, el intérprete es quien canta o toca; el compositor o autor es quien escribe la música, la letra o ambas; y el productor es quien dirige la grabación y le da forma al sonido. Una misma persona puede ocupar los tres lugares, como ELENA ROSE, que además de escribir y cantar coprodujo su primer sencillo.

Revisar los créditos cambia la forma de escuchar: detrás de una sola voz puede haber una pequeña multitud, y cada nombre de esa lista tiene una historia propia.


Estas Plumas en el Desafío de Musinauta

En el desafío diario de Musinauta se adivinan artistas, no canciones ni autores: las pistas describen a quien interpreta, no a quien escribió. Por eso, para el juego, lo que cuenta es la voz, aunque la historia empiece en la pluma.

Una ficha que esconde una trampa

ELENA ROSE une los dos mundos. Además de compositora, forma parte de la base del juego como artista, y su ficha tiene una particularidad: aunque creció entre Puerto Rico y Venezuela y lleva a Caracas en su música, su pista de origen marca Estados Unidos, el país donde nació. El resto de las pistas ayuda a cerrar el círculo: en género aparece como femenino y en miembros figura como solista.

💡 Clave estratégica: cuando la pista de origen indique Estados Unidos y la de género marque femenino, no descartes a artistas que asocias con otro país. La pista de origen no siempre coincide con el lugar que un artista evoca en sus canciones ni con el acento con el que canta.

El año de debut también invita a repasar su historia. Como autora, ELENA ROSE despegó con «Dollar» en 2019; como intérprete, publicó su primer sencillo, «Sandunga», en 2020. Tener presentes las dos fechas ayuda a no descartarla por un simple año de diferencia cuando la pista de debut del juego aparezca en pantalla.

La trampa se vuelve más fina con Becky G, una de las intérpretes con las que ELENA ROSE más ha trabajado. Ambas comparten origen estadounidense, género femenino y carrera como solistas, así que esas tres pistas no alcanzan para separarlas: habrá que fijarse en el estilo, el año de debut y la popularidad, las tres pistas que completan la ficha.

Conocer la historia detrás de cada voz, y de cada pluma, es la mejor forma de no caer en esas trampas.


Preguntas Frecuentes sobre los Compositores de la Música Latina

¿Quién escribe realmente las canciones de la música latina?

Quien canta una canción no siempre es quien la escribió: en la música latina, muchos éxitos llevan la firma de compositores profesionales que trabajan para otras voces, solos o en equipo. Omar Alfanno, Manuel Alejandro, María Grever, Edgar Barrera y ELENA ROSE son algunos de esos autores.

¿Quién es Edgar Barrera?

Edgar Barrera es un compositor y productor estadounidense de origen mexicano, nacido en McAllen y criado entre Texas y Tamaulipas, que ha escrito éxitos para Maluma, Camilo, Karol G, Christian Nodal y Grupo Frontera. En 2023 recibió el primer premio a Compositor del Año de los Latin Grammy.

¿Quién es ELENA ROSE y qué canciones ha escrito?

Detrás del nombre artístico ELENA ROSE está Andrea Elena Mangiamarchi, una cantautora nacida en Miami y de raíces venezolanas que se hizo un nombre escribiendo para otros antes de grabar sus propios temas. Su firma aparece en «Dollar», «MAMIII», «Party», «Por el Contrario» y su propia «Caracas en el 2000».

¿Quién compuso «A Puro Dolor»?

«A Puro Dolor», el gran éxito de Son by Four en 2000, es obra del compositor panameño Omar Alfanno. La escribió para el grupo después de que otra canción pensada para su cantante, «Que Alguien Me Diga», terminara en el repertorio de Gilberto Santa Rosa.

¿Cómo saber quién escribió una canción?

Para averiguar quién escribió una canción, lo más rápido es abrir sus créditos en una plataforma de streaming como Spotify, donde aparecen autores y productores. Si hace falta un dato más formal, Songview, la base de datos que comparten ASCAP, BMI, GMR y SESAC, informa quién firmó cada obra y qué editorial la administra.

¿Qué diferencia hay entre compositor e intérprete?

Compositor e intérprete cumplen papeles distintos: el primero crea la canción, ya sea la melodía, las palabras o las dos, y el segundo le pone voz o sonido en la grabación y en el escenario. Una misma persona puede hacer ambas cosas, como ocurre con los cantautores.

¿Quién fue María Grever?

Compositora mexicana de boleros, María Grever trabajó desde 1916 en Nueva York, donde dirigió una orquesta y compuso también para el cine. Su tema más conocido fuera del mundo hispano es «Cuando Vuelva a Tu Lado», que en inglés se tituló «What a Diff’rence a Day Makes» y con el que Dinah Washington ganó un Grammy.

¿Para quién era originalmente «Que Alguien Me Diga»?

Pensada para Ángel López, la voz de Son by Four, «Que Alguien Me Diga» terminó en el repertorio de Gilberto Santa Rosa, que tomó el casete de la maqueta en cuanto la escuchó. Su autor, Omar Alfanno, compensó al grupo con «A Puro Dolor».

¿Quién es Ana Magdalena en las canciones de Manuel Alejandro?

El seudónimo Ana Magdalena pertenecía a Purificación Casas, esposa del compositor español Manuel Alejandro, y con él compartió los créditos de muchas de sus canciones románticas. El nombre rinde homenaje a Anna Magdalena, segunda esposa de Johann Sebastian Bach.

¿Quién canta el coro de «Party» de Bad Bunny y Rauw Alejandro?

Es ELENA ROSE quien canta el estribillo que da nombre a «Party», el tema de Bad Bunny con Rauw Alejandro incluido en Un Verano Sin Ti. La cantautora, que también figura entre los autores de la canción, grabó su parte como un audio desde su teléfono.


La Letra Pequeña de los Créditos

Una mexicana en el Nueva York de comienzos del siglo XX, una coautora escondida tras el nombre de la esposa de Bach, un odontólogo que perdió una canción y ganó otra que dominó toda una década, un pasante que se atrevió a decir «no me gusta» y una cantante que esperó en silencio su turno: ninguno era la voz que el público coreaba, y todos estaban en el corazón de esas canciones.

La próxima vez que una canción no te salga de la cabeza, vale la pena mirar sus créditos. Es probable que aparezca un nombre que no conocías y, detrás de ese nombre, otra historia que merece ser contada. Comparte este artículo con quien siempre se pregunta quién escribió su canción favorita.

Y si prefieres empezar por las voces, el artista de hoy ya te está esperando.